La Agencia Nacional de Transito estableció el inicio del
control del uso de los taxímetros en los taxis legales que circulan en las
calles de Guayaquil, por parte de los agentes de la Comisión de Transito del
Ecuador; ya hace varios años algunas de las diferentes cooperativas, instalaron
unos taxímetros que marcaban costos diferentes a los de otras provincias, por
lo que mejor el costo de la carrera los usuarios preferían pactar.
La carrera mínima en Guayaquil era de 2 dólares, mientras en
otras ciudades era de 1 dólar, lo que ha generado que los taxistas de Guayaquil
reclamen la revisión de los costos, esos que de alguna manera fueron
respaldados por el Municipio de Guayaquil, perjudicando el bolsillo de los
usuarios, pudiendo verlo en el aeropuerto y terminal terrestre, donde las
tablas eran aprobadas por este ente cantonal.
En Quito la diferencia del costo era marcado, solo en
Guayaquil no se aplicaba las tarifas establecidas en la ley, por lo que esos taxímetros
solo fueron un adorno, ahora los taxímetros “parece” que no pueden ser
manipulados por lo que la reticencia de los propietarios y conductores de taxis
a instalarlos es marcado, con lo que nos resulta sospechoso que la empresa
importadora de estos equipos que dicen que no tienen en stock, para justificar
la no instalación.
Ahora podremos comparar los costos que hemos estado pagando,
con lo que la ley decía era lo adecuado; el desgasto del vehículo en la ciudad
de Guayaquil, es menor en la costa, con superficies planas, a diferencia de la
sierra con las pendientes, las calles adoquinadas también generan un desgaste,
en Guayaquil hay asfaltado, existiendo muchas calles sin asfalto, pero donde
muchos taxistas no querían llegar, ósea tenemos el desgaste de frenos,
amortiguadores, válvulas, combustible, mayor en la sierra.
Ojala estos operativos se mantengan para regular y evitar
que la “sabiduría criolla”, campea
libremente con la complicidad de quienes deben controlar. Ya vemos que
estando prohibido los buses parar en cualquier lugar, recoger pasajeros en
media calle, sigue dándose bajo la mirada de estos uniformados, ante la indiferencia
de las autoridades civiles, lo que la anarquía sigue como forma cultural de
convivencia.
Me preocupa que al pasar la competencia del control de tránsito
al municipio, los costos y alteración de los taxímetros vuelvan, ya que sus
dirigentes pertenecen a esa tienda política que no ha sido capaz en 20 años de
poner orden y si fomentar el caos por falta de planificación de transito
urbano.
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